
Luis Buñuel, el mayor artista del surrealismo, quien decidió consagrar su talento exclusivamente al cine, que dio rienda suelta al inconsciente y subconsciente. Se codeó con Dalí , con el que hará el film “un perro andaluz”
y Lorca.
Su carrera subsiguiente, que se desplegó desde España hasta Hollywood y México, para regresar de nuevo a Francia.
Buñuel es una criatura fabulosa cuyo ADN se compone de arte de vanguardia, cultura popular y clásicos de literatura a partes iguales.
Las películas de este cineasta español están llenas de imágenes recurrentes, a las que suele denominarse “OBSESIONES”,la lista incluirá desde insectos, asnos, tambores, gallinas, zapatos, pies, muchachas menores de edad…Le da rienda suelta al subconsciente mediante procedimientos como la escritura automática, el collage y el uso de objetos encontrados.
Independientemente del país donde trabajara, a Buñuel siempre le interesaron tres únicos TEMAS, los tres que no se tienen que debatir nunca en la buena sociedad: sexo, religión y política.
Buñuel fue educado por los jesuitas, militó en el Partido Comunista y conoció al psicoanalista de cabecera del surrelismo, Jacques Lacan.
Buñuel fue un experto en marxismo y en teología católica, una disciplina que dominaba lo suficiente para impartir clases a seminaristas. No quiere decir con esto que Buñuel fuera un sacerdote, sino todo lo contrario su frase más conocida es : GRACIAS A DIOS SOY ATEO.
Bien pues teniendo un conocimiento superficial de estos temas puede resultar útil, pero el único requisito imprescindible para disfrutar de las películas de Buñuel es haber tenido fugazmente la sospecha, como nos ocurre a todos en un momento u otro, de que nuestra vida es un sueño cuyo significado tenemos en la punta de la lengua
servido por Fátima
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Llevaba tiempo queriendo dedicarle una subida a uno de los directores contemporáneos más grandes pero nunca sabía qué elegir, si el decálogo, la de verónica, o la trilogía de los colores. Me decidí por la última. A quien no le conozca, le presento a Krzysztof Kieslowski.
Se trata de una trilogía, Blanco, Rojo y Azul. 
Los tres colores de la bandera francesa en alusión a los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad, insistiendo en el análisis de la vida interior de sus personajes. Con estas películas intenta desvelar su sentido de la libertad y del amor, pero también su idea de Dios y de la conciencia moral, del más allá y del mundo que vivió, de la soledad y de la incomunicación, de la verdad y de las apariencias. Busca adentrarse en el pensamiento a través de lo concreto, y procura analizar esos planos y objetos llenos de fuerza metafórica y aire poético, todo esto sin omitir una valoración de su estética del color, del valor concedido al sonido o de los famosos guiños que introdujo para los cinéfilos. Sin embargo, como dije antes, el núcleo del trabajo lo encontramos principalmente en su análisis de la libertad y el amor en "Azul" y "Rojo", en la angustiosa búsqueda y en el escepticismo vital de su director, en su honestidad y responsabilidad al hablar del hombre, y en la conexión de su cine con la vida.
Bueno no sé qué más decir. Son unas películas que me dejan sin palabras ya que todo lo que pueda decir terminará quedándose corto. Sólo que hay que verlas, y verlas varias veces, puesto que con el primer visionado nos perdemos más de la mitad de las cosas que de verdad valen la pena, y es una trilogía digna de disfrutar íntegramente.
El orden en que las váis realmente no importa, pero vedlas por dios xD
servido por Fátima
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